
La actividad física mejora la sensibilidad a la insulina, cuida el corazón y ayuda a conservar la masa muscular. La clave no es el ejercicio extremo, sino moverte de forma regular.
Un inicio realista
Empieza con lo que puedas sostener y aumenta poco a poco.
- Camina entre veinte y treinta minutos al día.
- Suma ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana.
- Evita pasar muchas horas seguidas sentado.
Escucha a tu cuerpo
Un poco de dolor muscular al empezar es normal; el dolor agudo o que no cede, no. Si tienes una condición crónica, consulta antes de subir la intensidad.
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