
Cuando el estrés se vuelve constante, el cuerpo funciona en modo de supervivencia. Eso cambia cómo digieres, cómo duermes y cómo usas la energía.
Lo que pasa en el cuerpo
El estrés prolongado mantiene activas las hormonas de alerta. Con el tiempo, eso se puede traducir en inflamación, digestión lenta o irregular, cansancio y dificultad para controlar el peso.
Prácticas que ayudan
Respirar de forma pausada unos minutos al día, hacer pausas conscientes durante el trabajo y limitar la exposición a noticias y redes son pasos pequeños con efecto real.
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